VENNICA
A Gustavo Adolfo Bécquer siempre se le ha resaltado como un gran poeta, escritor en marcado dentro de un romanticismo propio de su época, y muy poco se le resalta como un buen pintor, como lo demuestran sus dibujos que realizó.
Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla el miércoles 17 de febrero de 1836, en el número 9 de la calle Ancha de San Lorenzo (actual Conde de Barajas), en una casa que en la actualidad no existe. Fue bautizado el jueves 25 del mismo mes en la parroquia de San Lorenzo Mártir, oficiando de madrina Manuela Monnehay, hija de un perfumista francés instalado en Sevilla y discípula del padre pintor del poeta.
Los Bécquer, nobles flamencos, llegaron a Sevilla a finales del siglo XVI para comerciar, y pronto alcanzaron una próspera situación entre las familias sevillanas más altas, con capilla propia en la catedral hispalense.
El padre, don José Domínguez Bécquer, pintor de costumbres, casó con doña Joaquina de la Bastida y Vargas, y de este matrimonio nacieron ocho hijos. Don José tuvo éxito pintando para los ingleses viajeros que compraban entusiasmados sus cuadros costumbristas, lo que le permitió mantener holgadamente a su familia.
Desde luego tiene por donde haberlos sido porque viene de vetas de pintores, como lo señala la enciclopedia Wikipedia, fue hijo del pintor José Domínguez Bécquer, sobrino del también pintor Joaquín Domínguez Bécquer y hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Se inició en la pintura de mano de su padre, aunque también tuvo como maestro a Antonio Cabral Bejarano.
Trasladado a Madrid, su hermano le abrió las puertas de los ambientes artísticos de la capital del reino.
Protegido por su madrina y por su tío Joaquín Domínguez Becquer, importante pintor sevillano, el poeta aprende pintura y humanidades y estrecha relaciones en especial con su hermano Valeriano, que andando el tiempo se convertirá en importante pintor y protegerá al poeta en momentos difíciles. Progresa el niño rápidamente, como demuestra su Oda a la muerte de don Alberto Lista, escrita en 1848
En 1864 recibió del Gobierno de la Nación el encargo de una serie de pinturas que reflejasen las fiestas populares, las costumbres y los trajes típicos de las distintas regiones españolas y que dieron lugar a obras como "El baile", "Fiesta popular del Moncayo (Aragón)" o "Costumbres españolas de la provincia de Soria". Sin embargo un cambio del Gobierno supuso para el pintor abandonar el trabajo al ver suspendida la beca que tenía concedida para su realización.
Trabajó como dibujante e ilustrador de importantes publicaciones como "La Ilustración Española y Americana", "El Museo Universal" y "El Arte en España".
Destacado retratista, realizó obras como "El pintor carlista y su familia" y su obra más conocida, el retrato de su hermano "Gustavo Adolfo Bécquer", obra que sirvió de modelo para realizar el busto del conjunto que homenajea al poeta en la Glorieta de Bécquer, dentro del Parque de María Luisa de Sevilla. También se usó el retrato como motivo en los billetes de 100 pesetas utilizados moneda de cambio durante en la segunda mitad del siglo XX.
Desde niño estuvo rodeado de lienzos y dibujos de su padre lo que hizo que también se interesara por la pintura. Dijo que la pintura es un medio de expresión hacia lo inefable, superando a la escritura.
Entre sus amistades siempre se le apreció su madera de dibujante y colaboró varias veces con su hermano Valeriano. Destaca su gran técnica y refleja su mundo interior. La vida y la muerte están entrelazados en la mayoría de sus dibujos de sus serie Les morts pour rire. Bizarreries. Las escenas dibujadas provocan la risa, el reírse de la muerte.
También realizó dibujos en donde representa sus mundos imaginarios reflejados en sus Rimas y Leyendas.
Julia Espín también abarca gran parte de la obra pictórica de Bécquer, reflejándola en distintas situaciones
Bécquer se hizo aprendiz de un pintor en 1850 y dos años después continuó sus estudios de pintura en el taller de su tío Joaquín. A los 18 años, en 1854, Bécquer dejó sus estudios de pintura y se trasladó a Madrid. Allí, en 1855, dedicó un poema a una gran figura de la Ilustración española: "A Quintana"; también terminó una fantasía, "Corona de oro." En 1856 escribió con su amigo García Luna una comedia, La novia y el pantalón. El año después terminó la primera entrega de su Historia de los Templos de España y con García Luna escribió la zarzuela La venta encantada (esta última obra la firmó Bécquer con el seudónimo Adolfo García). A los 21 años se enfermó de tuberculosis; no recobraría nunca por completo la salud. Tags: paisajes, caras, lienzos, lapíz